Historia & filosofía PUROCACAO
PUROCACAO nace en Buenos Aires en 2005 con una idea simple y exigente a la vez:
tratar el chocolate como un objeto cultural. Cada colección cruza oficio chocolatero,
arte, diseño y ciencia del cacao. Más que “dulce”, buscamos que cada pieza sea un
momento de pausa, de conversación, de gesto.
Para nosotros el verdadero lujo no es el exceso, sino el tiempo: el tiempo que lleva
encontrar un origen de cacao, diseñar una receta, templar un chocolate, pulir una forma,
esperar el punto justo de cada ganache. Esta box que recibiste es una síntesis de veinte años
de pruebas, errores, hallazgos y colecciones.
Geografía del cacao
El cacao es un árbol tropical que crece en una franja cercana al Ecuador. El carácter de cada
chocolate nace de su “terroir”: clima, suelo, sombra, variedades plantadas y, sobre todo, de cómo
se fermenta y seca el grano después de la cosecha.
- Perú — cacaos con notas de frutas rojas, cítricos, flores y miel.
- Ecuador — el clásico Arriba Nacional: jazmín, frutos secos, manteca fina.
- Brasil (Bahía) — perfiles más cálidos, tostados suaves, especias.
- Patagonia — no produce cacao, pero aporta berries, frambuesas y otros frutos.
Fenotipos & botánica
Detrás de la palabra “cacao” hay familias botánicas distintas. Tres grandes grupos históricos:
Criollo, Forastero y Trinitario, a los que se suman sub-variedades como Chuncho, Piura Blanco,
Nacional, entre otros. Cada uno aporta un lenguaje sensorial diferente.
- Criollos — delicados, florales, a veces casi frutales, de baja astringencia.
- Trinitarios — híbridos con buen equilibrio entre intensidad y complejidad.
- Nacional / Arriba — muy aromáticos, con notas de jazmín, nueces y miel.
En PUROCACAO trabajamos con lotes específicos que respetan la trazabilidad: sabemos de qué finca
vienen, cómo se fermentaron y cómo se secaron. Esto nos permite diseñar recetas pensando en el
carácter de cada origen.
Del árbol al bombón
Una vez que el grano llega a nuestra cocina, empieza otro viaje: tostado suave, descascarado,
molienda, conchado y templado. Cada etapa modifica textura y aromas. Preferimos tostados precisos,
que realzan el carácter del origen sin imponer notas quemadas ni excesivamente amargas.
Para los bombones de esta colección usamos coberturas de origen (no chocolates genéricos) y
rellenos frescos: ganaches, pralinés, confituras y caramelos que se preparan en pequeñas tandas.
Cómo catar esta box
- Serví los bombones a 18–20°C (nunca muy fríos).
- Mirá primero: brillo, color, detalles de superficie.
- Escuchá el “snap” al partir uno: debe sonar limpio, seco.
- Olfateá antes de comer: muchas notas aparecen en nariz.
- Dejá que el chocolate se funda; evitá masticar de inmediato.
Ideas de servicio & armonías
Podés acompañar los bombones con agua a temperatura ambiente, cafés de especialidad,
tés o vinos. Algunas combinaciones que funcionan muy bien:
- Bombones frutales → espumantes, Torrontés, Sauvignon Blanc, tés verdes.
- Bombones de frutos secos → cafés con buen cuerpo, tintos elegantes, single malts suaves.
- Bombones especiados → tés negros, oolong, destilados cítricos.
- Altos cacaos → vinos fortificados, espresso, cafés intensos.
Tips & datos curiosos
- El cacao bien trabajado no necesita exceso de azúcar para ser complejo y amable.
- Un mismo origen puede dar chocolates distintos según la fermentación y el tostado.
- Los aromas “florales” o “frutales” no se agregan: ya están en el grano, sólo hay que respetarlos.
- Los bombones se conservan mejor en lugar fresco y seco, lejos de la heladera y de olores fuertes.